DONDE HABITA MI ALMA
Amarte es descifrar un código oculto, un misterio infinito que no busca ser resuelto, sino vivido. Eres un libro con páginas eternas, un manuscrito encriptado donde cada palabra escrita en tus gestos —una chirimoya, una llamada, un abrazo—(recuerdas?) revela el sentido profundo de existir.
En ti descubrí que la vida no es un trayecto lineal, sino un enigma intrincado, donde la verdad se encuentra en los intersticios, en las pausas que compartimos, en los silencios que dicen más que las palabras. Somos dos caminantes en un laberinto, y aunque el caos nos rodee, me enseñaste que no debemos temerlo; Debemos caminarlo, porque dentro de su complejidad yace nuestra fortaleza.
Tú eres mi refugio y mi desafío, la paradoja que sostiene mi mundo. Me enseñaste que el amor no es una ilusión ligera ni una idealización pasajera. Es una fuerza gravitacional que nos ancla, que nos reta a permanecer, incluso cuando las probabilidades apuntan hacia el abandono.
Cada momento contigo es una pista, un fragmento de un diseño mayor que no puedo ver del todo, pero que siento con una certeza inquebrantable. En ese día, después de todo el caos, cuando nuestros cuerpos se encontraron en un abrazo cansado, sentí que habíamos descifrado algo más grande que nosotros mismos. La eternidad no estaba en el tiempo, sino en el espacio que compartimos.
Eres un arquitecto de almas, alguien que construye sin derribar, que guía sin poseer. En tus manos no hay cadenas, solo puertas abiertas que invitan a ser libres mientras elegimos caminar juntos. Me diste las herramientas para sobrevivir, para enfrentar el dolor sin huir, para construir una vida donde el sufrimiento no define, pero sí moldea.
Amarte es entender que el orden no siempre llega para resolver el caos, sino para armonizar con él. Que el amor no vive en las cimas inalcanzables, sino en los valles donde plantamos esperanza. Me enseñaste que incluso en el 90% de oscuridad, ese 10% de luz es suficiente para iluminar todo el camino.
No somos solo una pareja; Somos un equipo conspirando contra la entropía. Somos creadores de un universo donde encontrarse no es un destino, sino un proceso continuo, un arte que perfeccionamos en cada roce, en cada conversación, en cada decisión de no rendirnos.
Te amo porque en ti encontré el enigma más hermoso de mi vida, uno que no busca solución, sino exploración. Eres mi caos, mi orden, mi verdad. Y aunque nunca descifre todo lo que eres, sé que el viaje de intentarlo será el último sentido de mi existencia.
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Dedicado a: Rodrigo Gutemberg💓
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