El Jardín de Mamá

 

En un jardín secreto, escondido del mundo, Donde el sol besa suave las flores al pasar, Vivía una rosa, de pétalos dulces, Que mi madre plantó, con amor y sin par.

Recuerdo esos días de risas y cuentos, Bajo el cielo estrellado y la luna de plata, Donde el tiempo corría en susurros y vientos, Y en sus brazos hallaba la paz tan ansiada.

Los años pasaron, como hojas en otoño, Y el niño que fui, se hizo hombre al crecer. Mas nunca olvidé, en las noches de insomnio, El jardín de mamá, donde aprendí a querer.

Ella me enseñó que en la vida hay espinas, Que la rosa más bella también puede doler, Que el amor es un acto de fe y de entrega, Que a veces se sufre, pero hay que creer.

Ahora que miro mis manos cansadas, Veo sus huellas en cada rincón, Sus caricias, su risa, sus lágrimas dadas, Son la esencia que forma mi propio corazón.

Hoy vuelvo al jardín, con nostalgia y anhelo, A buscar entre flores los rastros de ayer. Encuentro su voz en el suave murmullo, De la brisa que dice: "Siempre estaré aquí, hijo fiel."

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El amor de una madre es un jardín eterno, Donde las flores del recuerdo siempre florecerán. Aunque el tiempo avance y cambien las estaciones, Las semillas del amor, en el corazón, perdurarán.

Nota...

El amor de una madre es como una flor, delicada y hermosa, pero también fuerte y resistente. Es un regalo precioso que nos rodea en cada momento de nuestras vidas, iluminando nuestro camino y llenándonos de alegría y felicidad. Recordemos siempre valorar y apreciar el amor y la dedicación de nuestras madres, porque su amor es el más grande tesoro que podemos tener.


--Jael Villarroel

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